Adicciones a videojuegos/ nuevas tecnologías, psicoterapia.

Acerca de los hikikomori

ACERCA DE LOS HIKIKOMORI

Este concepto que comienza a ser conocido en España en los últimos años, fue bautizado por el psicólogo japonés Tamaki Saito. Este estaba trabajando como terapeuta en la ciudad de Funabashi cuando muchos padres venían a pedirle ayuda. Querían saber qué hacer con sus hijos, los cuales se habían encerrado dentro de sus habitaciones, y se pasaban el día jugando videojuegos, navegando en la red. Habían incluso renunciado a ir a la escuela. Eran perfiles principalmente masculinos, en torno a los 17 años de edad. En 1998, publicaría el libro “Shakaiteki hikikomori–Owaranai Shishunki” , en inglés “Social withdrawal–Adolescence without End 1998 “.

El término hikikomori puede referirse tanto al fenómeno sociológico en el que estas personas “apartadas” han optado por abandonar la vida social, buscando grados extremos de aislamiento y confinamiento, debido a problemas de índole personal y social, como a aquellas personas que sufren esta situación. Anteriormente a Saito, el fenómeno había sido ya abordado por otros profesionales en la década de los 80. Kasahara estudió el caso de las neurosis de apartamiento/aislamiento, mientras Locke, hablabla del síndrome de negarse a ir a la escuela.

El aislamiento de los hikikomori se genera de manera paulatina, antes de que lleguen a cerrar la puerta de su dormitorio con llave. Suelen ser personas que se sienten tristes, inseguros, poco habladores, con miedo a las relaciones sociales y al mundo exterior. Es frecuente que hayan perdido a sus amigos, sufrido bullying en el colegio u otro tipo de dolor o trauma que les haya llevado a este aislamiento.

¿CUÁL ES SU CONTACTO CON EL MUNDO?

Generalmente a través del ordenador, videojuegos en línea o la televisión. Pueden estar durante largos períodos de tiempo sin tener ningún tipo de contacto social sin extrañarlo.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS ACORDADOS POR LOS INVESTIGADORES?

  1. Pasan la mayor parte del día, y casi todos los días, confinados en el hogar.

  2. Tienen una denotada y persistente evitación de contacto con el mundo exterior.

  3. En el ámbito social, tienen una notoria discapacidad funcional.

  4. Persistencia de los síntomas por un periodo de al menos 6 meses.

  5. La presencia de estos síntomas no tiene la causal en una razón física.

¿TIENE TRATAMIENTO?

Sí. Los métodos orientales suelen tender más hacia reincorporar progresivamente a estos jóvenes a la sociedad, respetando su espacio personal; mientras en occidente se aboga más por un método más firme, en el que se obliga al hikikomori a abandonar su espacio físico y enfrentarse a la sociedad. Cabe decir que muchos de estos perfiles suelen correlacionar con alguna patología psiquiátrica como trastornos psicóticos, afectivos, o ansiedad.

¿ESTO SOLO SUCEDE EN JAPÓN?

Los investigadores se han cuestionado si este fenómeno es algo cultural que sucede solo en Japón por la idiosincrasia de su sociedad. Japón posee un modelo de sociedad muy vertical, con relaciones muy jerarquizadas. Los hombres anteceden a las mujeres, del mismo modo que los mayores a los jóvenes. Es una cultura que valora el éxito del colectivo frente al del individuo en aras de la armonía general. Encontramos relaciones de alta dependencia en su sociedad.

El término japonés “amae” tiene mucha importancia en su cultura. Concierne al deseo de ser cuidado o querido, y para ello mostrarse como una persona sumisa o dependiente en las relaciones. En el rol familiar se ve mucho este patrón. Niños sobreprotegidos, con comportamientos inapropiados para su edad, y unos padres muy indulgentes o permisivos (especialmente en el caso de las madres). Los casos de hikikomori han llegado incluso a ser relativamente normalizados allí, y no generan tanta alarma social como sucedería en otras culturas.

Pero la respuesta a la pregunta sería, no. Estos patrones han sido encontrados en otros paises, y hay casos documentados en Europa, América, y en otros paises de Asia.En España, el Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona ha aportado recientemente datos sobre 164 casos de hikikomoris en que los pacientes tenían un promedio de aislamiento de 39,3 meses. Una diferencia encontrada es que hasta ahora, la media estimada de los hikikomoris es de 36 años, también en su mayoría hombres, y con estudios superiores en la mitad de los casos.

Los investigadores han considerado que se ha subestimado este síndrome en España por la dificultad de acceder a estos casos, aún muy invisibilizados. Pero estiman que pueden tener una mayor presencia de lo imaginado hasta ahora.

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